El mundo se sacude con la noticia de la detonación inesperada de una bomba nuclear sobre la ciudad de Kinshasha, en torno a la cual se habían recrudecido los combates entre exhumanos y los ejércitos africanos. La bomba nuclear, de potencia muy elevada, destruye el breve experimento que es la autoproclamada República Exhumana de Kinshasha y mata con ello a decenas de miles de exhumanos así como a varios millones de civiles.
Aunque la autoría inicialmente no está clara, pronto sale a la luz que el arma nuclear fue disparada por el ejército norteamericano, buscando dejar clara la situación de que no se permitirá que ningún exhumano abuse de su poder para desestabilizar el mundo.
Esto, unido a los escándalos destapados por ambas operaciones de Ragnarok suponen un descrédito brutal a la posición internacional y política norteamericana, lo cual debilita su capacidad para actuar como centro del mundo.
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